Ideas de decoración

15 Errores en Decoración que Arruinan tu Hogar

Estos errores en decoración son de lo más comunes. Pero por suerte, también son fáciles de corregir.

Para todo aquel que quiera, claro está.

Haciéndolo, dejaremos la casa más bonita, y en muchas ocasiones, con sencillos gestos.

Dicho esto, veamos estos 15 errores en decoración y su solución:

Puedes verlo en vídeo, o debajo del vídeo tienes el artículo con fotos y el texto explicativo.

Error en decoración 1: Todo en tonos neutros, sin contrastes

Uno de los errores en decoración más comunes es apostar todo a los tonos neutros.

Por todos los lados leemos, vemos y oímos que los tonos neutros son los más elegantes, los que mejor quedan.

Y es verdad, pero con una enorme condición: son los más elegantes y los que mejor quedan solo cuando se acompañan bien.

Sino, los tonos neutros son los colores más sosos, fríos y más planos que existen para decorar un espacio.

De hecho, es más fácil cometer errores decorativos con tonos neutros, que con colores saturados y potentes.

Veamos un ejemplo de lo que quiero decir:

Como vemos en este salón está decorado íntegramente por tonos neutros, desde los muebles hasta los textiles, cojines, cortinas, todo, y como vemos, es un salón plano, soso, nada elegante y tiene unos muebles bonitos pero no luce nada.

Este es solo un ejemplo de cómo los tonos neutros por sí solos no funcionan y que es más fácil equivocarse con solo tonos neutros que con colores más agresivos y oscuros que siempre les tenemos como más miedo, ¿verdad?:

Como por ejemplo un azul oscuro. Como vemos, queda mejor con un potente azul oscuro que todo en tonos neutros.

Bien, después de ver esto puede que estés diciendo, vale perfecto, pero yo quiero decorar con tonos neutros, entonces cómo lo hago para que quede bien.

Muy fácil, creando contraste y textura.

Podemos crear contraste y textura solo utilizando tonos neutros y hacer que el salón deje de ser plano y soso. Veamos el salón de nuevo.

Se le ha añadido unos cojines en tonos neutros pero que generan más contraste, también unos cuadros y una lámpara, en tonos neutros, pero también generan contraste y textura y, como vemos, el salón deja de ser plano. Y si ya le añadimos una gran planta rizamos el rizo al darle algo de color.

Así que por favor, recuerda, tonos neutros, por supuesto que sí, pero solo si son bien acompañados con contraste y textura. Sigamos.

No guardar la proporción

La proporción no es que sea uno de los mayores errores en decoración, lo que es el error, es no tenerla en cuenta.

La proporción en interiorismo o decoración lo es todo. Es lo que te garantiza armonía.

La proporción es cómo se relaciona el tamaño de una pieza con el resto de elementos de la decoración y con el tamaño del espacio a decorar.

Veamos algunos ejemplos de mala proporción.

Fíjate en el elemento decorativo de la pared del sofá. Es un adorno demasiado pequeño para la pared, ¿no te parece?

Cuidado, no quiero decir que no puedas ponerlo si te gusta, lo que digo es queda desproporcionado y eso hará que estéticamente no se vea bien.

Otro ejemplo que vemos de mala proporción es la alfombra.

Es demasiado pequeña para toda la zona de asientos. Parece un pegote ahí en medio sin sentido alguno.

Estos son solo algunos ejemplos para ilustrar de forma fácil el concepto de la proporción.

Hay muchas reglas y medidas para escoger los muebles y elementos decorativos que garantizan una buena proporción, como puedes ver en este artículo si lo necesitas.

Pero la proporción es algo que a veces no se puede resolver con medidas exactas ya que también es un concepto un poco abstracto.

Por ello cuando cuando vayas a comprar algo que quieras poner junto a otra pieza o sobre ella y quieras que quede bien proporcionado, simplemente huye de los extremos.

Es decir, que no sea ni mucho más grande que esa pieza sobre la que lo piensas poner:

Ni tampoco mucho más pequeño que se pierda en la inmensidad de esa pieza sobre la que lo piensas poner:

Sino que tenga un tamaño apropiado y proporcionado:

Cuida la proporción y todo se verá bonito.

Luego volveremos con este tema enfocado a un elemento en concreto y lo veremos en más profundidad.

Ahora veamos otro error decorativo.

Elegir el color sin tener en cuenta la orientación de la vivienda

Este error de decoración es otro de los más comunes. Pongamos un ejemplo:

Has visto un color precioso en una revista, en internet o en una carta de colores, lo has comprado y cuando lo has aplicado en la pared y ha secado, has dicho «meh«,  queda más bonito en la revista. ¿Verdad?

Esto suele ocurrir por dos razones, una de ellas es la que estamos viendo ahora mismo: por no tener en cuenta la orientación de la vivienda.

La otra la veremos más adelante.

Y es que dependiendo de la orientación de esa estancia, va a recibir una luz u otra y dependiendo de esa luz el color se verá de una forma u otra:

En el hemisferio norte, si la orientación de esa estancia es norte, recibirá una luz suave, plana y más fría durante todo el día.

Esto hace que los colores se vean menos intensos y algo más fríos y planos. Por lo que en estos espacios los colores más saturados y cálidos funcionan mejor.

Si la estancia está orientada al sur:

Las estancias que están orientadas al sur son las que más están expuestas al sol.

Por lo que son las más soleadas y luminosas desde por la mañana hasta por la tarde con una luz más cálida haciendo que los colores se vean más intensos y cálidos.

Por lo que los colores que mejor funcionan en estas condiciones, son los colores menos saturados, fríos, o cálidos grisáceos que compensen esa intensidad.

Este es un tema mucho más complejo, pero lo he querido simplificar. Si quieres aprender más sobre este tema, puedes leer este gran artículo.

Y si todo esto te parece un rollazo y tú lo único que quieres es pintar tus paredes con un color bonito que te guste y dejarte de líos, entonces haz una buena muestra de color en las paredes para ver cómo se comporta ese color.

Pero tiene que ser una buena muestra, ya que no hacer una buena muestra de color en las paredes es otro de los errores en decoración más habituales en decoración y es el que vamos a ver ahora mismo.

No hacer muestras de color

Esta es una de las recomendaciones en la que soy más insistente con mis clientes.

Haz muestras de color siempre, pero una muestra de color bien hecha, no algo como esto:

Si alguna vez te han hecho una muestra de colores así, no sirve para nada más que para ver un pegote de color en la pared.

Una muestra de color tiene que cumplir 4 puntos:

  1. El primer punto es que una muestra de color tiene que llevar las manos que sea necesaria hasta que cubre. Es decir, si el color que hemos elegido cubre con 3 manos, necesitamos una muestra con tres manos, pues si no, no veremos el color como es.
  2. El segundo de ellos es que la muestra sea relativamente grande, sencillamente para que podamos ver bien, de forma generosa cómo es el color y cómo actúa sobre nuestro espacio.
  3. El tercer punto es que las muestras de colores se hacen siempre al lado de puertas o ventanas y hasta el suelo para ver cómo funciona ese color con puertas, ventanas y suelos. Si lo haces en medio de la pared, no sabes cómo combina ese color con tu suelo, ni muebles, ni puertas ni nada.
  4. Y el cuarto punto es que se debería observar durante todo el día. No te digo que te sientes en una silla a ver pasar las horas enfrente del color, pero sí que lo vieras por la mañana, tarde y anochecer. Porque según la cantidad de luz que va recibiendo y la orientación de la estancia, como hemos visto anteriormente, ese color se va a comportar de una forma u otra, y te puedes llevar una gran sorpresa si pintas todo tu dormitorio con ese color y de repente por la tarde pierde toda su saturación y se queda apagado, triste y frío.

Haciendo así la muestra de color, te aseguras al 100% que ese color es el que quieres y que mejor queda en cada estancia.

Pintar primero, comprar muebles y textiles después

Siguiendo con el color, otro de los errores de decoración de interiores más comunes es que normalmente cuando nos dan nuestra nueva casa o hacemos reforma es elegir el color de las paredes primero y que venga el pintor.

Pero es un error, ya que el color debería elegirse siempre después de saber el acabado y color de los muebles y los textiles más importantes, o al menos elegir el color cuando ya tenemos una idea más o menos clara de qué tipo de muebles y textiles vamos a tener.

Por la sencilla razón de que es mucho más fácil cambiar de color si no nos gusta que cambiar de muebles.

Así que antes de decirle al pintor, píntame la casa con este o con el otro color, piensa si ese color que has elegido va a combinarte con los muebles, con tu estilo y con los textiles.

Ya que si no es así, es muy probable que cuando metas el mobiliario, no te guste cómo queda con ese color de las paredes, por lo que tocará volver a pintar y esta vez con muebles dentro de casa.

Cuadros mal colgados y desproporcionados

Otro de los mayores errores de decoración que cometemos es colgar mal los cuadros y ponerlos desproporcionados.

¿Cómo colgar correctamente un cuadro?

Todo depende de la obra y de su tamaño, pero hay varias reglas simplificadas que te pueden servir de guía a la hora de colgar un cuadro. Vamos a verlas.

La más generalizada y que suele funcionar muy bien es la de colgar un cuadro a la altura de los ojos.

Es decir, la mitad del cuadro más o menos que quede a la altura de los ojos tal y como vemos en la imagen de arriba.

Pero claro, ¿Qué ocurre si el cuadro es muy grande, o somos muy altos o muy bajos? Aquí podemos recurrir a estas dos soluciones:

Una de ellas es fijarse en la altura de todos los elementos altos de la casa, como por ejemplo, puertas y ventanas. Y colgar el cuadro a una medida relativamente igual a esa misma altura. Esto no falla, pues creamos una línea imaginaria de altura coherente:

La otra solución es algo más abstracta.

Consiste en fijarse en lo que rodea al cuadro, tanto en lo que está a los lados como lo que está arriba y abajo:

Y colgar el cuadro de tal forma que no quede nunca muy pegado a ninguno de estos límites. Sino más bien equidistante.

Si vas a colgar más de un cuadro, intenta que entre cuadro y cuadro haya unos 10 cm de separación para que cada pieza luzca por sí sola y en conjunto y no parezca un batiburrillo de ideas y colores.

Por otro lado, y volviendo al tema de la proporción, también tenemos que tener en cuenta el tamaño del cuadro en proporción con el tamaño de los elementos que lo rodean o de la propia pared.

Por ejemplo, si tenemos una preciosa obra de arte pero de tamaño pequeño, ponerla en una gran y vacía pared sola, quedará reducida, se verá diminuta y sin sentido.

Así pues, si vas a poner cuadros en una pared vacía, asegúrate de que ese cuadro es lo suficientemente grande como para no quedar desproporcionado con la pared.

Igual ocurre con el resto de elementos que rodean a ese cuadro, como sofás y otros muebles.

Para que quede proporcionado, no debe ser ni muy grande, que casi ocupe más el cuadro que el sofá o el mueble, ni muy pequeño que el cuadro y el mueble queden completamente ajenos.

Utiliza tu propia percepción para ver si ese cuadro es muy grande o muy pequeño.

Y si no te sirve esto, piensa que una buena medida sería que el cuadro mida dos tercios del tamaño del mueble.

Pero esta regla es muy flexible, no la tomes como algo rígido, pues el cuadro puede medir algo más o algo menos sin problema.

Si en lugar de poner un cuadro sobre el mueble en cuestión piensas poner varios creando una galería, entonces la galería en total sería la que tendría que tener los dos tercios del tamaño del mueble.

En este caso no mires la proporción y el tamaño de forma individual sino teniendo en cuenta el total de todos los cuadros.

Además otro detalle importante es su ubicación. Asegúrate siempre de que el cuadro o los cuadros queden perfectamente centrados con el mueble o la pared en cuestión.

Pero esta regla también tómala como algo flexible, ya que muchas veces poner una obra de arte de forma asimétrica respecto a un mueble queda de maravilla.

Respetando la proporción y la ubicación todos tus cuadros lucirán perfectos y les sacarás todo el potencial decorativo que tiene un cuadro para decorar una estancia.

Puedes ver más consejos sobre cómo colgar y colocar los cuadros correctamente.

Decorar toda la casa de una vez

Es normal que cuando vamos a amueblar y decorar una casa lo queremos todo ya hecho para verla bonita y disfrutarla.

Pero esta es la forma más eficaz de caer en precipitaciones decorativas de las que luego nos vamos a arrepentir seguro.

Empieza por lo básico, por lo que necesites para vivir cómodamente y el resto de piezas tómate todo el tiempo que sea necesario hasta que encuentres la pieza ideal que te haya enamorado y encaje perfectamente con tu hogar.

Si no lo haces así, te puedo asegurar, si no lo has descubierto ya por ti misma, que más de una pieza que compres luego no te gustará cómo queda, no te cabrá bien o no te servirá cómo pensabas y tengas que comprar otra.

Cortinas de suelo a techo y con la tela correcta

Ya lo hemos visto mucho este punto pero es tan importante y afecta tanto a cómo vemos el espacio que tiene que salir en esta lista de errores en decoración.

En espacios que tienen un techo estándar, comprendido entre 240/270, las cortinas siempre desde el techo hasta el suelo.

Que no pisen el suelo, pero que tampoco se queden cortas, justo hasta el suelo.

Esto hará que tus techos parezcan más altos y estilizados y tus ventanas queden mejor enmarcadas.

Para espacios con techos muy altos o muy bajos no hay una norma que sirva para todos, hay que examinar ese espacio de forma individual.

No solo la altura de las cortinas es importante, también la tela correcta.

Las cortinas ligeras son de la firma Kenay Home

Si la tela es muy pesada y opaca las cortinas te robarán mucha luz abiertas y también mucho espacio físico y visual, así que a no ser que necesites cortinas opacas y gruesas por necesidad, las cortinas, cuanto más ligeras mejor.

Comprar textiles sin tocarlos, sin verlos

Como ya hemos visto a lo largo del video, los textiles pueden ser los protagonistas y cambiar radicalmente el ambiente de un espacio.

Por ello, nunca aconsejo comprar textiles sin verlos, sin tocarlos, porque puede que ese patrón en las cortinas tan bonito que has visto en la tienda online, cuando lo veas en persona sea mucho más grande o mucho más pequeño que lo que esperabas.

También es muy probable que el color que has elegido para la colcha de la cama por ejemplo cambie cuando lo veas en persona.

De hecho que levante la mano a quien no le haya pasado esto: Has comprado un textil online que salía precioso en la foto pero te ha llegado a casa y el tono de color era ligeramente distinto y por ende el textil ya no te combina ni te queda tan bien o directamente ya no te gusta.

Así pues, cuando vayas a comprar online un textil importante como unas cortinas, una colcha para la cama o una funda para el sofá, por ejemplo, pide una muestra antes, o si esa tienda online tiene tiendas físicas acércate a verlo en persona y así acertarás seguro.

Proporción en las lámparas de techo

Volviendo de nuevo al tema de la proporción, otro error en decoración muy pero que muy común es el tamaño de las lámparas que se quedan totalmente desproporcionadas.

O muy grandes o muy pequeñas.

Excepto en la zona del comedor, que aquí puedes ver el tamaño perfecto para lámparas de comedor, en el resto de espacios, el tamaño de la lámpara debe ser proporcional al tamaño de toda la estancia.

Un ejemplo, en un dormitorio, la lámpara de techo debe ser proporcional a todo el dormitorio y no a la cama aunque vaya encima de la cama, como vemos en el dormitorio de arriba.

Si ponemos una lámpara que guarde proporción solo con la cama, esa lámpara respecto al dormitorio se quedará ridículamente pequeña.

También puedes ver estas lámparas de techo de tendencia.

No hacer una lista de necesidades según nuestro estilo de vida

No pensar en tu estilo de vida y hacer una lista con tus necesidades es otro de los errores en decoración más comunes y que más caros se pagan a la hora de decorar una casa.

La primera pregunta que está en mi lista de preguntas cuando empiezo un proyecto con algún cliente, la primera, siempre, es cómo es vuestro estilo de vida en casa.

Un ejemplo:

Hace un par de años se puso en contacto conmigo una pareja para que les decorara su nueva casa porque no lograban que les gustara su salón por el sofá.

Esta pareja tenía una gran afición a ver series. Y se compraron una televisión enorme para disfrutar de ellas, pues era su hobby.

Por otro lado, se compraron un sofá recto, ya que un sofá chaise lounge ya no les gustaba.

Así pues, cuando llegó el sofá y empezaron a vivir ya en su casa nueva, estaban a disgusto con el sofá, básicamente porque no se podían tumbar los dos cómodamente en él a ver las series, ya que el sofá recto que compraron en lugar de una chaise lounge no les permitía estar todo lo cómodos que ellos querían.

Y esto por no hacer la lista de necesidades.

Si hubieran hecho la lista de necesidades, hubieran sabido que, además de comprar un sofá que les encantara, ese sofá también tendría que permitirles tumbarse a placer.

Así las cosas, no te saltes este punto, y cuando vayas a comprar un mueble no solo comprarás un mueble que te encante, sino también un mueble que se ajusta a tu estilo de vida y necesidades.

No medir bien, pero bien

Hace un par de años en casa de una cliente tenía un hueco en la zona del comedor de 80 centímetros entre pilar y pilar, y al final después de darle muchas vueltas, dibujar y redibujar, llegamos a la conclusión de que un determinado estilo de aparador iría perfecto en ese hueco.

Así pues, empezamos a buscar ese aparador y encontramos una maravillosa pieza que tenía 79 cm de anchura y era estéticamente perfecta, era como si le hubieran hecho para esa cliente.

Así que por supuesto lo compramos.

Pasaron unas semanas y cuando llegó el aparador, la cliente me dijo que no cabía. ¿Cómo era posible?

Básicamente porque no medimos los rodapies que cada uno sumaba un centímetro y solo teníamos un hueco de como máximo 78 cm y no 79. Y esto por no medir bien.

Y cuando me refiero a esto, no solo me refiero a medir de rodapie a rodapie cuando vayamos a instalar un mueble de suelo, sino también medir su profundidad y su altura, para ver hasta donde va a salir el mueble y para ver hasta qué altura de pared va a llegar.

Normalmente, y especialmente en los sofás, medimos el ancho y si vemos que cabe en la pared lo compramos, pero nos solemos olvidar de la profundidad y de la altura, y luego, en muchas ocasiones, ese sofá es un bulto enorme que se come medio salón.

Esto pasa con todos los muebles.

Por ello, siempre mide en las tres dimensiones y de esta forma no solo no te equivocarás como me pasó a mí, sino que te harás una idea clara de cuánto terreno se va a comer ese mueble, tanto a lo ancho como a lo alto así como de profundidad.

Abusar de una tendencia

Las tendencias están bien, sacuden el avispero de la decoración y surgen nuevos espacios, creatividades y oportunidades y todo evoluciona.

Pero, aunque las tendencias están ahí para ello, para que las utilice el que quiera, siempre es mejor aplicarlas con mesura.

Un ejemplo: hace pocos años se puso de moda el estilo boho renovado, un estilo muy cargante con el que si no tenemos cuidado, podemos crear espacios como este:

Ejemplos como este los podemos ver por todas partes. Espacios donde se abusa de una tendencia.

Espacios recargados, imposibles de vivir, imposibles de mantener y limpiar, saturadísimos de texturas, materiales y colores, donde la esencia bohemia del estilo se ha perdido entre tanto ruido visual.

Cuidado, no quiero decir que si a ti te gusta tener tu casa así no la tengas, pero como profesional tengo que recomendarte que no abuses de una tendencia, ya que tanto en las tendencias así como prácticamente en otros ámbitos de la vida, en lo sutil, en lo mesurado, se encuentra la belleza y la elegancia.

Además, no solo eso, si a ti te gusta una tendencia o un estilo, como el boho, aplícalo, pero aplícalo bien, con mesura y disfrutarás de un ambiente boho precioso como este bonito salón que vemos arriba de estas líneas, en lugar del que veíamos más arriba que parece una tienda de textiles desordenada y donde lo bohemio se ha perdido por completo por el abuso de la tendencia.

También puedes ver estas 10 reglas decorativas para tener un salón perfecto.

No arriesgar

He querido dejar este punto para uno de los últimos porque con los recursos que hemos visto, vamos a poder llevar a cabo mejor este punto.

La mayoría de mis clientes cuando hablo con ellos y me empiezan a contar las ideas que tienen en mente para decorar su casa, me cuentan ideas buenísimas.

Pero no se atreven a llevarlas a cabo por si quedan mal. Y es normal, pero hasta cierto punto, porque si se hubieran arriesgado y hubieran aplicado esa idea, el 90% de ellos habría acertado.

Y cuidado, cuando digo que te arriesgues es en cosas relativamente subsanables, como en crear ese rincón decorativo, añadir unos cojines y una alfombra o pintar las paredes de un determinado color, junto a unos cuadros.

No en cosas como por ejemplo, que veas un sofá que te haya gustado y digas me lo llevo a casa. No, cuidado, vamos a pensar un poco las cosas.

Pero en el resto, en detallitos, arriésgate, lleva esa idea a cabo, porque por experiencia te puedo decir que te va a quedar bien por la sencilla razón que esa idea nace de tus gustos, nace de tu estilo de vida y nace de cómo conoces tu casa y nadie mejor que tú sabe todo esto.

¿Qué ocurre cuando no arriesgamos o seguimos nuestro instinto? Que copiamos. De forma consciente o no, terminamos copiando.

Porque cuando nos entran dudas, empezamos a buscar nuestra idea por internet, a ver si queda bien, y al final terminamos «copiando» la idea que hemos visto.

Y esto conlleva a lo que está ocurriendo ahora mismo: Que te metes en Instagram, por ejemplo, y todas las casas son iguales, un calco detrás de otro.

Así pues, si quieres una casa con personalidad, hecha para ti, sigue tu inspiración y arriésgate.

Pero arriésgate con seguridad: Mide antes, haz muestras, pide muestras, etc. Y así no te equivocarás nunca.

Una deficiente iluminación

Este es el punto más importante de todos, también el más aburrido y el menos decorativo, pero si tienes una iluminación deficiente, da igual cómo tengas la casa que nunca se verá bien y es muy probable que tampoco te termines de sentir a gusto.

La iluminación es la que determina si un espacio se va a ver bien o se va a ver mal.

Por suerte, además de ser el punto o error decorativo más importante también suele ser el más sencillo de corregir.

Básicamente fíjate en tu hogar por las noches. ¿Tienes una iluminación adecuada o todo parece medio apagado y con muchas sombras?

Si es así, simplemente cambia la bombilla por una más potente.

Cuidado, estoy diciendo una bombilla más potente, no una bombilla más fría.

La luz en los interiores, excepto en el baño y en la cocina debe ser cálida, con una temperatura de unos 2700/3000 grados kelvin, pero la potencia, los lúmenes, deben ser los adecuados para que cuando encendamos las luces por la noche veamos nuestro hogar en plenitud, sin sombras ni medio apagado.

Otra cosa que funciona muy bien siempre es tener más de un punto de luz además del cenital.

Añade una lamparita de mesa, una lámpara de pie y podrás ir jugando con la iluminación a tu gusto mientras mantienes una iluminación adecuada.

Por el contrario, si cada vez que enciendes las luces de tu casa por la noche tienes que ponerte gafas de sol, compra una bombilla con menos lúmenes o instala reguladores de luz y lograrás una iluminación más armoniosa y equilibrada.

Si te has quedado con ganas de más, puedes ver estos errores decorativos en el dormitorio.

Y si crees que este artículo puede gustar a algún amigo o familiar, compártelo ¡Gracias!

Ver comentarios

  • Excelente y muy atinado artículo, mi error también fue no medir, afortunadamente tengo un carpintero de confianza y me soluciono el problema.
    Felicidades Abel, soy tu fan!!!!!

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